Mariana Quinche, economista de BBVA Research para Colombia
La inflación mensual se ubicó en 0,39% en agosto, por encima de lo esperado por los analistas (0,26%). Con este resultado, la inflación anual aumentó a 6,24%, 21 puntos básicos (pb) por encima de julio y 114 pb por encima del cierre de 2025. La aceleración de la inflación anual fue generalizada y estuvo explicada tanto por la canasta de alimentos como por la de sin alimentos.
La inflación de alimentos aumentó a 6,10%, 28 pb por encima de la registrada en julio. Este incremento estuvo explicado principalmente por los alimentos perecederos, entre los que se destacó el aumento en los precios de la papa.
A su vez, la inflación de regulados aumentó a 6,77% (+33 pb), principalmente por el comportamiento de la electricidad, cuyos precios registraron incrementos en ciudades principales como Medellín, Barranquilla, Cali y Bogotá.
En contraste, la inflación de bienes se mantuvo relativamente estable en 3,29% (+4 pb), en medio de presiones contrapuestas dentro de la subcanasta. Los artículos para la higiene corporal y los productos de mantenimiento y limpieza ejercieron presiones al alza, mientras que otros productos de aseo personal y las prendas de vestir para hombre continuaron contribuyendo a moderar la inflación.
Como resultado, la inflación sin alimentos ni regulados, seguida de cerca por el Banco de la República, aumentó a 6,12% (+16 pb).
En conclusión, la moderación observada en julio fue transitoria y la inflación anual volvió a repuntar en agosto, hasta un nivel no observado desde julio de 2024. El aumento provino tanto de los alimentos como de los servicios y los regulados.
Hacia adelante, esperamos que la inflación continúe su senda alcista en los próximos meses para cerrar 2026 en 7,0%, ante los posibles efectos del terremoto, la materialización del fenómeno de El Niño y el dinamismo de la demanda interna.