La reconstrucción de Colombia abre una oportunidad para construir mejor con soluciones seguras, sostenibles y capaces de responder a las condiciones particulares de cada territorio.
El reto es
significativo. Según el balance de la UNGRD con corte al 9 de septiembre de
2026, el sismo de magnitud 7,4 del 10 de agosto dejó 36.326 viviendas
destruidas y 202.002 averiadas. Una evaluación conjunta del Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la UNGRD, con corte al 30 de agosto
y catalogada como preliminar, estimó en $42,1 billones los daños físicos
directos, de los cuales $37,4 billones corresponden a vivienda. Más allá de la
vivienda, la reconstrucción también implica recuperar infraestructura, redes de
agua y saneamiento, energía y otros servicios esenciales, muchos de ellos en
zonas rurales y de difícil acceso del Pacífico.
En este
contexto, ColombiaPlast 2026 se convierte en una plataforma para conectar
capacidades industriales, innovación y tecnología con algunos de los
principales desafíos de la reconstrucción. La feria reunirá desarrollos en
materiales, transformación, reciclaje, maquinaria y materiales compuestos con
aplicaciones en vivienda, infraestructura, agua, energía y movilidad.
"Esta
feria, desarrollada junto a la Feria Internacional de Bogotá (FIB) del 28 de
septiembre al 2 de octubre en Corferias, permite conectar capacidades que ya
existen en la industria con desafíos concretos del país. La reconstrucción
exige nuevas respuestas en materiales, logística, eficiencia y sostenibilidad,
y una plataforma como esta puede acercar tecnología, conocimiento y empresas
capaces de convertir esas necesidades en soluciones", afirmó Ana
Garibello, jefe de proyecto de Corferias.
Uno de los
principales retos será llegar a zonas remotas del Pacífico y otros territorios
de difícil acceso, donde propiedades como el menor peso, la resistencia a la
humedad y la rapidez de instalación representan ventajas técnicas, logísticas y
económicas relevantes para restablecer vivienda, infraestructura esencial y
servicios como agua, saneamiento, energía y telecomunicaciones.
En
construcción, estas soluciones pueden contribuir en diferentes etapas del ciclo
de vida de una edificación. Las tuberías plásticas, por ejemplo, ofrecen
resistencia a la corrosión y facilidad de instalación en redes de agua y
saneamiento; los materiales para aislamiento pueden mejorar el desempeño
térmico de las edificaciones y contribuir a la eficiencia energética; los
perfiles, cubiertas y sistemas de impermeabilización aportan durabilidad y
resistencia a la humedad, mientras que las soluciones modulares y los
materiales elaborados con plástico reciclado pueden reducir tiempos de
construcción, aprovechar residuos y facilitar el transporte y montaje en
territorios con restricciones logísticas.
Esta
apuesta por la sostenibilidad ya es una realidad entre los participantes de
ColombiaPlast, donde distintos expositores presentan soluciones que transforman
residuos de madera y plástico en productos de alto valor, como estibas, postes
y viviendas modulares (eco-homes). A esto se suma el trabajo de la Asociación
Latinoamericana de Materiales Compuestos (ALMACO), que impulsa y conecta a toda
la cadena productiva de materiales avanzados en la región.
Sobre el
impacto sostenible y el papel clave de la industria en la coyuntura actual,
Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos, aseguró que "el plástico
tiene aplicaciones que muchas veces no son visibles, pero son esenciales para
la construcción. El desafío está en identificar dónde cada material ofrece
mayores ventajas técnicas, económicas y ambientales y cómo puede aportar a
construir mejor, de acuerdo con las necesidades de cada territorio".
Innovación
colombiana que ya es referente global
Uno de los
casos de mayor impacto internacional tiene origen colombiano. Desde 2019,
UNICEF se alió con la empresa colombiana Conceptos Plásticos para instalar una
planta de procesamiento en Costa de Marfil que transforma residuos plásticos
flexibles en bloques de construcción tipo "Lego". Esta solución no
solo ha permitido edificar cientos de aulas escolares y espacios comunitarios
de manera rápida, ligera y de bajo costo en África, también atiende dos
problemáticas estructurales en la región: la reducción de la contaminación
urbana por plástico y la falta de infraestructura educativa.
El modelo
destaca por su alto valor logístico y social, ya que los bloques son ignífugos,
impermeables, duraderos y no requieren cemento ni conocimientos complejos de
albañilería para su ensamblaje, facilitando su transporte a zonas de difícil
acceso e incentivando la economía circular mediante el pago justo a mujeres
recolectoras de reciclaje. Este caso demuestra cómo la innovación y el diseño
modular desarrollados en Colombia se han convertido en un referente mundial de
ingeniería sostenible aplicable a la gestión de emergencias y la reconstrucción
en cualquier territorio.