La nevera que permanece conectada las 24 horas, la lavadora que funciona
varias veces por semana o el aire acondicionado que se enciende durante las
noches hacen parte de una rutina que muchas veces pasa desapercibida cuando
llega la factura de energía.
Sin embargo, ante el nuevo escenario planteado por la
Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), conocer qué está consumiendo
energía en su casa cobra mayor importancia.
La medida está contemplada en la Resolución CREG 101 120 de
2026, modificada por la Resolución CREG 101 126 de 2026. La CREG puso en marcha
un programa transitorio de uso eficiente de energía. Para los usuarios a los
que aplica, la meta se calcula con base en su consumo habitual. Si en un ciclo
se supera el 110 % de esa meta, el cobro adicional se aplica solo a la energía
que pase ese límite, no significa un aumento general de la tarifa.
El primer ciclo será pedagógico: si hay un cobro adicional,
aparecerá de forma informativa, pero no se pagará. Lo recaudado se utilizará
para reconocer los ahorros de otros usuarios. El programa tendrá una duración
inicial de seis meses.
Más allá de la regulación, el escenario plantea una pregunta
para los hogares: ¿sabemos cuáles son los equipos que más energía consumen en
nuestra casa y qué tan eficientes son?
El consumo también está en los electrodomésticos
La cantidad de energía que utiliza un electrodoméstico
depende de diferentes factores, entre ellos su tecnología, eficiencia,
capacidad, frecuencia de uso y tiempo de funcionamiento.
Por eso, identificar los equipos que permanecen encendidos
durante más tiempo puede ser un primer paso para entender dónde está
concentrado el consumo del hogar.
Neveras, lavadoras, secadoras y aires acondicionados son
algunos de los electrodomésticos que vale la pena revisar, especialmente porque
hacen parte de actividades cotidianas y pueden utilizarse durante largos
periodos.
La antigüedad del equipo también puede ser un factor para
considerar. Un electrodoméstico que lleva varios años en funcionamiento puede
contar con una tecnología diferente a la que ofrecen actualmente los nuevos
modelos.
En estos casos, comparar el desempeño energético del equipo
que ya se tiene en casa con las alternativas disponibles puede ayudar a
determinar si es momento de renovarlo.
La eficiencia también se puede medir
Una de las herramientas que tienen los consumidores para
comparar electrodomésticos es la etiqueta de eficiencia energética, que permite
conocer información sobre el desempeño del equipo y comparar diferentes
alternativas antes de tomar una decisión de compra.
Para Mabe, esta información es cada vez más relevante en un
contexto en el que los hogares buscan no solo productos que respondan a sus
necesidades, sino también alternativas que permitan hacer un uso más eficiente
de los recursos.
De acuerdo con información de Mabe, algunas de sus
tecnologías pueden alcanzar hasta un 67 % de ahorro energético en neveras,
mientras que sus torres de lavado, lavadoras y secadoras pueden alcanzar hasta
un 56 % menos de consumo energético y sus aires acondicionados, hasta un 70 %
de ahorro de energía.
Estos porcentajes corresponden a los niveles máximos de
ahorro reportados por la compañía para tecnologías, modelos y condiciones
específicas de comparación. El consumo real puede variar según el equipo, las
condiciones de instalación, el tiempo y frecuencia de uso y los hábitos de cada
hogar.
No todo depende de apagar los equipos
Reducir el consumo de energía no necesariamente significa
dejar de utilizar los electrodomésticos. También implica aprender a usarlos de
manera adecuada.
En una lavadora, por ejemplo, aprovechar correctamente su
capacidad y seleccionar el ciclo apropiado puede ayudar a evitar consumos
innecesarios. En una nevera, mantener los empaques en buen estado, evitar
aperturas innecesarias o prolongadas de la puerta y no introducir alimentos calientes contribuye
a que el equipo funcione adecuadamente.
En los aires acondicionados, realizar mantenimiento y
mantener limpios los filtros también puede favorecer su correcto
funcionamiento.
Son decisiones sencillas, pero adquieren mayor relevancia
cuando se multiplican a lo largo de los días y los meses.
¿Cuándo vale la pena cambiar un electrodoméstico?
No siempre renovar un equipo es la primera opción. Sin
embargo, cuando un electrodoméstico es muy antiguo, presenta fallas frecuentes
o tiene un consumo elevado, comparar su desempeño con tecnologías más recientes
puede ayudar a tomar una decisión.
El precio de compra tampoco debería ser el único criterio.
La cantidad de personas en el hogar, la frecuencia con la
que se utiliza el equipo, la capacidad que realmente se necesita y su consumo
energético son variables que pueden ayudar a calcular mejor el costo de tener
un electrodoméstico durante varios años.
En otras palabras, un electrodoméstico no cuesta únicamente
lo que aparece en la etiqueta de la tienda: también consume recursos durante
todo el tiempo que permanece en funcionamiento.
“El contexto actual nos invita a mirar de una manera
diferente la energía que utilizamos todos los días. No se trata solamente de
apagar los equipos o utilizarlos menos, sino de entender cuáles usamos, cuánto
tiempo permanecen funcionando y qué tan eficientes son. Conocer esta
información permite tomar decisiones más conscientes, tanto en el uso cotidiano
como cuando llega el momento de renovar un electrodoméstico”, explica Andrés
Santana, gerente de Sustentabilidad de Mabe.
Así, antes de esperar a que llegue una factura diferente, el
hogar puede empezar por algo tan sencillo como revisar qué equipos utiliza con
mayor frecuencia, consultar su eficiencia energética y preguntarse si la
tecnología que tiene actualmente sigue siendo la más adecuada para sus necesidades.