martes, septiembre 29, 2026

El 67% de los hogares ha tenido que ajustar su presupuesto: ¿qué está priorizando el consumidor colombiano?



La coyuntura económica y la presión persistente sobre el bolsillo familiar han detonado una silenciosa pero profunda transformación en los hogares colombianos. A diferencia de otros periodos de incertidumbre donde las familias simplemente tachaban productos de su lista de mercado, el comprador actual está redefiniendo con quirúrgica intención cómo, dónde y qué decide comprar.

 Así lo evidencia el reciente estudio Consumer Pulse de Bain & Company, al revelar que el 90% de los consumidores en Latinoamérica percibe un aumento constante en el costo de vida, una realidad que ya obligó al 67% de los hogares a realizar ajustes directos en sus presupuestos diarios. Sin embargo, en medio de esta redistribución del gasto, la higiene del hogar se mantiene como un núcleo intocable, abriendo paso a un consumidor mucho más analítico que busca rendir cada peso sin sacrificar calidad.

 "El colombiano no está dispuesto a arriesgar la ropa, las vajillas o la limpieza y desinfección de su hogar con opciones que no cumplen lo que prometen. Estamos viendo a un comprador más consciente, que compara precios, pero también evalúa la calidad, los beneficios y la experiencia que recibe a cambio de su inversión", explica Julio César Bonilla, Gerente de Ventas de Azul K. "La verdadera economía doméstica no está únicamente en elegir lo más económico, sino en encontrar productos que realmente valgan lo que cuestan y que ofrezcan una buena relación entre precio, calidad y beneficios".

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Esta búsqueda de eficiencia no responde únicamente a un factor de precio, sino a una transformación radical en la forma en que viven los colombianos.

 Los hogares unipersonales alcanzaron el 20,2% del total nacional, es decir, uno de cada cinco hogares, marcando un hito en la composición familiar que se refleja directamente en el diseño de los nuevos proyectos inmobiliarios. “La progresiva reducción de los metros cuadrados y la búsqueda de mayor practicidad están impulsando la evolución del mercado, donde las presentaciones tradicionales se complementan cada vez más con soluciones multifuncionales. Esta tendencia responde también a un ritmo de vida en el que jóvenes profesionales buscan simplificar las tareas del hogar con productos versátiles que puedan responder a diferentes necesidades de limpieza, desde el lavado de la ropa y la loza hasta la limpieza general, optimizando tiempo, espacio y presupuesto”, agrega Julio Bonilla.

 Frente a un consumidor que evalúa cada compra y busca que el precio se traduzca en beneficios reales, la categoría de aseo del hogar enfrenta el reto de desarrollar soluciones que respondan a sus necesidades de manera práctica y relevante. Así, cobran importancia propuestas que ofrecen un valor agregado tangible, como los detergentes completos, que reúnen múltiples beneficios en un mismo producto, y las soluciones multifuncionales, que permiten atender diferentes necesidades de limpieza de forma práctica. Más que elegir únicamente por precio, el consumidor busca productos cuya calidad, funcionalidad y beneficios justifiquen su valor.

 En este contexto, la industria nacional cuenta con la ventaja del conocimiento cercano de las dinámicas de consumo locales. Con cerca de 70 años de trayectoria en el país, Azul K ha acompañado esta evolución a través de una oferta que combina capacidad técnica, distribución regional y formatos pensados para las necesidades de los hogares colombianos, buscando entregar productos eficientes y accesibles en distintos canales de compra.

 El cambio en los hábitos de consumo plantea así una nueva vara para las marcas de la categoría. Más que competir únicamente por precio, la oportunidad está en ofrecer soluciones cuyo rendimiento sea tangible para el consumidor, que se adapten a sus nuevas rutinas y que respondan de manera concreta a la necesidad de hacer rendir cada peso.