martes, octubre 13, 2026

¿La factura de energía podría subir? Estas son las decisiones que se pueden tomar desde ahora para controlar el consumo en casa



La nevera que permanece conectada las 24 horas, la lavadora que funciona varias veces por semana o el aire acondicionado que se enciende durante las noches hacen parte de una rutina que muchas veces pasa desapercibida cuando llega la factura de energía.

Sin embargo, ante el nuevo escenario planteado por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), conocer qué está consumiendo energía en su casa cobra mayor importancia.

La medida está contemplada en la Resolución CREG 101 120 de 2026, modificada por la Resolución CREG 101 126 de 2026. La CREG puso en marcha un programa transitorio de uso eficiente de energía. Para los usuarios a los que aplica, la meta se calcula con base en su consumo habitual. Si en un ciclo se supera el 110 % de esa meta, el cobro adicional se aplica solo a la energía que pase ese límite, no significa un aumento general de la tarifa.

El primer ciclo será pedagógico: si hay un cobro adicional, aparecerá de forma informativa, pero no se pagará. Lo recaudado se utilizará para reconocer los ahorros de otros usuarios. El programa tendrá una duración inicial de seis meses.

Más allá de la regulación, el escenario plantea una pregunta para los hogares: ¿sabemos cuáles son los equipos que más energía consumen en nuestra casa y qué tan eficientes son?

El consumo también está en los electrodomésticos

La cantidad de energía que utiliza un electrodoméstico depende de diferentes factores, entre ellos su tecnología, eficiencia, capacidad, frecuencia de uso y tiempo de funcionamiento.

Por eso, identificar los equipos que permanecen encendidos durante más tiempo puede ser un primer paso para entender dónde está concentrado el consumo del hogar.

Neveras, lavadoras, secadoras y aires acondicionados son algunos de los electrodomésticos que vale la pena revisar, especialmente porque hacen parte de actividades cotidianas y pueden utilizarse durante largos periodos.

La antigüedad del equipo también puede ser un factor para considerar. Un electrodoméstico que lleva varios años en funcionamiento puede contar con una tecnología diferente a la que ofrecen actualmente los nuevos modelos.

En estos casos, comparar el desempeño energético del equipo que ya se tiene en casa con las alternativas disponibles puede ayudar a determinar si es momento de renovarlo.

La eficiencia también se puede medir

Una de las herramientas que tienen los consumidores para comparar electrodomésticos es la etiqueta de eficiencia energética, que permite conocer información sobre el desempeño del equipo y comparar diferentes alternativas antes de tomar una decisión de compra.

Para Mabe, esta información es cada vez más relevante en un contexto en el que los hogares buscan no solo productos que respondan a sus necesidades, sino también alternativas que permitan hacer un uso más eficiente de los recursos.

De acuerdo con información de Mabe, algunas de sus tecnologías pueden alcanzar hasta un 67 % de ahorro energético en neveras, mientras que sus torres de lavado, lavadoras y secadoras pueden alcanzar hasta un 56 % menos de consumo energético y sus aires acondicionados, hasta un 70 % de ahorro de energía.

Estos porcentajes corresponden a los niveles máximos de ahorro reportados por la compañía para tecnologías, modelos y condiciones específicas de comparación. El consumo real puede variar según el equipo, las condiciones de instalación, el tiempo y frecuencia de uso y los hábitos de cada hogar.

No todo depende de apagar los equipos

Reducir el consumo de energía no necesariamente significa dejar de utilizar los electrodomésticos. También implica aprender a usarlos de manera adecuada.

En una lavadora, por ejemplo, aprovechar correctamente su capacidad y seleccionar el ciclo apropiado puede ayudar a evitar consumos innecesarios. En una nevera, mantener los empaques en buen estado, evitar aperturas innecesarias o prolongadas de la puerta  y no introducir alimentos calientes contribuye a que el equipo funcione adecuadamente.

En los aires acondicionados, realizar mantenimiento y mantener limpios los filtros también puede favorecer su correcto funcionamiento.

Son decisiones sencillas, pero adquieren mayor relevancia cuando se multiplican a lo largo de los días y los meses.

¿Cuándo vale la pena cambiar un electrodoméstico?

No siempre renovar un equipo es la primera opción. Sin embargo, cuando un electrodoméstico es muy antiguo, presenta fallas frecuentes o tiene un consumo elevado, comparar su desempeño con tecnologías más recientes puede ayudar a tomar una decisión.

El precio de compra tampoco debería ser el único criterio.

La cantidad de personas en el hogar, la frecuencia con la que se utiliza el equipo, la capacidad que realmente se necesita y su consumo energético son variables que pueden ayudar a calcular mejor el costo de tener un electrodoméstico durante varios años.

En otras palabras, un electrodoméstico no cuesta únicamente lo que aparece en la etiqueta de la tienda: también consume recursos durante todo el tiempo que permanece en funcionamiento.

“El contexto actual nos invita a mirar de una manera diferente la energía que utilizamos todos los días. No se trata solamente de apagar los equipos o utilizarlos menos, sino de entender cuáles usamos, cuánto tiempo permanecen funcionando y qué tan eficientes son. Conocer esta información permite tomar decisiones más conscientes, tanto en el uso cotidiano como cuando llega el momento de renovar un electrodoméstico”, explica Andrés Santana, gerente de Sustentabilidad de Mabe.

Así, antes de esperar a que llegue una factura diferente, el hogar puede empezar por algo tan sencillo como revisar qué equipos utiliza con mayor frecuencia, consultar su eficiencia energética y preguntarse si la tecnología que tiene actualmente sigue siendo la más adecuada para sus necesidades.