martes, octubre 13, 2026

¿Cuáles son las principales barreras de los colombianos a la hora de aprender inglés?


 Aprender inglés es una meta que muchas personas mantienen durante años, pero que no siempre logran concretar. El problema, en numerosos casos, no parece estar en la falta de interés, sino en las barreras que aparecen antes y durante el proceso.

De acuerdo con información extraída del estudio Buyer Persona de Berlitz Colombia, realizado con personas de distintas generaciones, existen varios factores que pueden terminar frenando el aprendizaje de un segundo idioma.

 La demanda, sin embargo, continúa. Berlitz Colombia registra cerca de 20,000 alumnos al cierre de septiembre de 2026, cifra que representa un crecimiento aproximado de 3% frente al mismo período de 2025.

 Para Verónica Sepúlveda, Directora Académica de Berlitz Colombia, estos datos muestran que existe interés por desarrollar competencias en inglés, pero también que las expectativas de los estudiantes han cambiado.

 “Hoy las personas no solamente buscan aprender un idioma. También quieren sentirse capaces de utilizarlo en situaciones reales, avanzar de acuerdo con sus necesidades y contar con una metodología que les permita ver progresos. Cuando alguien llega con una experiencia previa de frustración, es fundamental recuperar primero la confianza en que sí puede aprender”, explica.

 Del “no aprendí en el colegio” al “esto no es para mí”

 Una de las principales barreras identificadas tiene su origen en la etapa escolar. Personas que no lograron aprender inglés durante esos años pueden llegar a la adultez con la sensación de que tienen una dificultad especial para los idiomas. El problema es que esa experiencia puede transformarse en una creencia más profunda: “esto no es para mí”.

 Según el análisis de Berlitz Colombia, estas frustraciones también pueden generar desconfianza hacia los métodos tradicionales y hacer que una persona postergue nuevamente la decisión de estudiar. “Una mala experiencia de aprendizaje puede terminar convirtiéndose en una etiqueta personal. La persona deja de pensar ‘este método no funcionó para mí’ y comienza a pensar ‘yo no soy bueno para los idiomas’. Una de las tareas más importantes es justamente cambiar esa percepción”, señala Sepúlveda.

 Demasiadas opciones, más dudas

 Otro fenómeno que aparece entre las barreras es la llamada “paradoja de la elección”. Actualmente existen múltiples aplicaciones, cursos, plataformas y alternativas para estudiar inglés. Sin embargo, tener más opciones no necesariamente facilita la decisión. La preocupación por invertir tiempo o dinero en una alternativa que finalmente no cumpla con las expectativas puede llevar a postergar indefinidamente el inicio.

 A esto se suma la experiencia de quienes ya probaron métodos autodidactas o cursos online que no lograron sostener. Después de varios intentos fallidos, volver a comenzar puede generar escepticismo. “Cuando una persona ha probado varias alternativas y siente que ninguna funcionó, es natural que llegue con cierta desconfianza. Por eso la metodología, el acompañamiento y la calidad del profesor adquieren un peso importante en la decisión”, afirma el especialista.

 El desafío de convertir la intención en hábito

 Mantener la constancia puede ser tan difícil como decidir aprender inglés. La procrastinación y la falta de hábitos de estudio son barreras frecuentes, especialmente entre adultos que deben compatibilizar trabajo, familia y otras responsabilidades.

 “Para un adulto, aprender un idioma tiene que convivir con su vida real. La constancia es más importante que estudiar intensivamente unos días y luego abandonar, por eso es clave contar con una estructura y objetivos concretos”, plantea la profesional.

 ¿Es más difícil aprender después de los 40?

 La edad también aparece como un factor psicológico, particularmente entre las personas mayores de 40 años. Existe la percepción de que aprender un idioma se vuelve considerablemente más difícil con el paso del tiempo, lo que puede generar inseguridad antes incluso de comenzar. A esto se suma el temor a cometer errores frente a otras personas o a sentirse “fuera de lugar” en una clase.

 Para Berlitz Colombia, la experiencia de los adultos también puede ser una ventaja cuando existe un propósito concreto. “Aunque tienen menos tiempo disponible, suelen tener más claridad sobre para qué necesitan el idioma, ya sea para crecer profesionalmente, comunicarse con clientes, viajar o acceder a nuevas oportunidades. Eso facilita incorporar el aprendizaje a la vida cotidiana”, explica Sepúlveda.

 El profesor también importa

 El análisis de Berlitz Colombia muestra, además, que la calidad del profesor y la metodología son factores determinantes para los estudiantes. No se trata solamente de transmitir vocabulario o reglas gramaticales. Para quienes llegan con inseguridad o experiencias previas negativas, sentirse cómodos durante el proceso puede ser decisivo para evitar nuevamente el abandono.

 El desafío está en generar espacios donde el estudiante pueda practicar, equivocarse y recibir retroalimentación sin que el error se convierta en una nueva fuente de frustración. “Aprender un idioma implica equivocarse. El objetivo no debería ser esperar a hablar perfectamente para comenzar a comunicarse, sino generar la confianza necesaria para usar el idioma, aprender de los errores y avanzar progresivamente”, concluye la experta.