Mariana Quinche, economista de BBVA Research
La inflación mensual en febrero fue de 1,08%, por debajo de lo esperado por los analistas (1,27%). Con este resultado, la variación anual se ubicó en 5,29%, lo que representa una disminución de 6 puntos básicos (pb) frente a enero.
La desaceleración de la inflación anual estuvo explicada principalmente por la canasta sin alimentos, cuya variación anual se situó en 5,17%, registrando una caída de 24 pb frente a enero. Esta disminución respondió principalmente a la subcanasta de regulados, cuya variación anual descendió a 4,05% (-143 pb), impulsada por el comportamiento del gas, la gasolina, la electricidad y el agua.
En contraste, la inflación anual de servicios aumentó a 6,45% (+12 pb), impulsada principalmente por comidas fuera del hogar, servicio doméstico, educación técnica, tecnológica y universitaria, y la administración de conjuntos residenciales.
Dentro de esta subcanasta, un factor de alivio fue la inflación de los arriendos, que se redujo en 20 pb. Por su parte, la inflación de bienes también aumentó y se ubicó en 3,03% (+12 pb), explicada principalmente por muebles, alimentos para mascotas y aparatos de procesamiento de información y hardware.
En este contexto, la inflación sin alimentos ni regulados, indicador seguido de cerca por el Banco de la República, continuó aumentando y alcanzó 5,52% (+12 pb).
Por su parte, la inflación de alimentos registró un aumento importante en su variación anual, ubicándose en 5,84% (+73 pb).
Este resultado estuvo explicado principalmente por la subcanasta de perecederos, cuya inflación anual alcanzó 8,49% (+305 pb), posiblemente presionada por la ola invernal. La inflación de carnes aumentó levemente en 10 pb, hasta 5,92%, mientras que la de alimentos procesados disminuyó 34 pb, ubicándose en 4,03%.
En síntesis, aunque la inflación total sorprendió a la baja frente a lo esperado, este resultado se explicó principalmente por la moderación en la subcanasta de regulados. Al excluir alimentos y regulados se observa que las presiones inflacionarias persisten.
En particular, dentro de los servicios continúan registrándose presiones en rubros intensivos en mano de obra, como comidas fuera del hogar, servicio doméstico y administración, que tienden a verse más afectados por el incremento del salario mínimo.
Así, esperamos que la inflación aumente en lo que resta del año, presionada por los efectos del salario mínimo y, en el corto plazo, por la ola invernal, cuyos impactos podrían ya estar comenzando a reflejarse en los precios de los alimentos.