viernes, mayo 29, 2026

La economía circular de envases y empaques en Colombia puede reducir hasta en 86% el consumo de agua y en 78% la demanda energética



 En medio de la presión creciente sobre rellenos sanitarios, las alertas por estrés hídrico y las metas de descarbonización que enfrenta el país, un estudio reveló que la circularidad de envases y empaques posconsumo puede reducir hasta en 86% el consumo de agua y en 78% la demanda energética frente al modelo lineal tradicional basado en materias primas vírgenes y disposición final.

El análisis, desarrollado por Visión Circular ANDI junto a Casosostenible bajo estándares internacionales ISO 14040 e ISO 14044, evaluó el impacto ambiental de su gestión de más de 56.000 toneladas de residuos gestionados en Colombia durante 2024, integrando información operativa de una muestra de 25 gestores y 17 transformadores que representaron a los 149 gestores y 52 transformadores de los 29 departamentos del país que hicieron parte de la cadena de valor con la que trabajó Visión Circular para el año en mención.

La medición comparó dos escenarios: el modelo lineal convencional, extracción de materias primas, fabricación y disposición en rellenos sanitarios, frente al modelo circular basado en recolección, transformación y reincorporación de materiales como materias primas secundarias.

Los resultados evidenciaron reducciones ambientales significativas en todas las categorías evaluadas.

Además del ahorro hídrico y energético, el estudio identificó una disminución cercana al 71% en el uso de combustibles fósiles y reducciones superiores al 99% en generación de residuos frente al escenario convencional.

En términos de cambio climático, el modelo circular permitió evitar más de 104.000 toneladas de CO₂ equivalente durante un solo año de operación. La cifra equivale a la captura de carbono que podrían realizar más de 3,5 millones de árboles adultos durante un año o al retiro de miles de vehículos de circulación.

El estudio también reveló que la energía ahorrada equivale al consumo anual de más de 138.000 hogares colombianos, mientras que la eficiencia hídrica alcanzada representa un volumen similar al de 346 piscinas olímpicas.

En recursos naturales, la investigación concluyó que la reincorporación de materiales evitó la extracción de minerales equivalentes a los requeridos para fabricar más de 145.000 teléfonos inteligentes.

Para Visión Circular ANDI, los resultados del estudio reflejan el potencial que tiene la economía circular para transformar no solo la gestión de residuos, sino también la manera en que el país produce consume y utiliza sus recursos.

Actualmente, el Programa articula a más de 380 empresas de 27 sectores productivos, junto con 167 gestores, 73 organizaciones de recicladores y 59 transformadores en cerca de 217 municipios del país, con el objetivo de fortalecer modelos de aprovechamiento más eficientes, inclusivos y trazables.

“La circularidad no se logra únicamente reciclando más. Requiere innovación, articulación de cadena, fortalecimiento territorial y una transformación profunda en la forma en que entendemos la producción y el consumo”, señaló Mónica Villegas, directora de Visión Circular ANDI.

El estudio concluye que el principal valor ambiental de la economía circular no está únicamente en evitar que los residuos lleguen a rellenos sanitarios, sino en reincorporar materiales al sistema productivo para sustituir materias primas vírgenes y reducir la presión sobre los ecosistemas.

La investigación confirma que reincorporar materiales al sistema productivo reduce de manera significativa la presión sobre recursos naturales, energía, agua y sistemas de disposición final frente al modelo convencional.
Como parte de los hallazgos, la investigación identificó oportunidades de mejora para el sector, especialmente en eficiencia energética, reducción de mermas, optimización del consumo de agua y fortalecimiento de la logística inversa.

“Este análisis refleja la necesidad de avanzar hacia modelos de aprovechamiento más sofisticados y articulados, donde la innovación, la eficiencia operativa y el fortalecimiento de capacidades permitan no solo aumentar la competitividad del país, sino también reducir impactos ambientales y acelerar la transición hacia una economía verdaderamente circular”, señaló Mónica Villegas.El colectivo trabaja en líneas estratégicas enfocadas en fortalecimiento de cadenas de valor, innovación, inclusión social y productiva, proyectos territoriales y consumo responsable, buscando consolidar modelos que aporten tanto a las metas ambientales del país como a la competitividad empresarial.
Como resultado del trabajo desarrollado entre Visión Circular ANDI y Casosostenible, parte de la investigación fue publicada en la revista académica Sustainability y el informe completo ya se encuentra disponible para consulta pública.

Más allá de las toneladas aprovechadas, el reto que deja este estudio es demostrar que la economía circular puede convertirse en una herramienta concreta para reducir emisiones, proteger recursos estratégicos y fortalecer la competitividad del país. La transición hacia modelos más circulares ya no es únicamente una conversación ambiental, sino una decisión estratégica para la sostenibilidad y resiliencia de Colombia.