La tecnología educativa y la inversión filantrópica tienen el potencial de acelerar el cierre de las brechas de aprendizaje de millones de estudiantes en América Latina y el Caribe, según un nuevo informe de McKinsey & Company. El estudio, Tech and philanthropy: Fueling learning in Latin America and the Caribbean, identifica en la tecnología educativa y la filantropía estratégica los dos aceleradores con mayor potencial para cerrar estas brechas a escala, a través de la colaboración entre gobiernos, organizaciones filantrópicas y el sector privado.
Los datos del informe revelan la magnitud del desafío: 79% de los estudiantes de sexto grado en la región no logran comprender textos apropiados para su edad; 75% de los jóvenes de 15 años no alcanzan niveles básicos en matemáticas, y 55% presentan dificultades significativas en lectura. Estas cifras subrayan la urgencia de adoptar nuevas estrategias que fortalezcan las habilidades fundamentales desde etapas tempranas.
En este contexto, el informe destaca que la tecnología educativa puede personalizar el aprendizaje, apoyar a los docentes y ampliar el acceso a recursos de alta calidad, mientras que la filantropía puede contribuir a desarrollar, probar y escalar soluciones innovadoras con la agilidad que los sistemas públicos no siempre pueden alcanzar por sí solos.
"América Latina y el Caribe tiene una oportunidad concreta para acelerar la mejora en los resultados de aprendizaje combinando innovación tecnológica, inversión filantrópica y colaboración entre sectores", señaló Sebastián Riomalo, socio y líder de la práctica de Educación de McKinsey & Company. "Cuando gobiernos, filántropos y empresas tecnológicas operan con una agenda común, las intervenciones educativas pueden pasar de proyectos piloto a transformaciones sistémicas."
El informe también subraya que alrededor del 80% de los estudiantes de educación básica en la región asisten a escuelas públicas, lo que convierte a los gobiernos en socios indispensables para escalar cualquier solución que aspire a mejorar la calidad educativa de manera sistémica.