Daniel Londoño Tapia, Country Manager Global66
El dólar presentó una volatilidad superior al promedio anual, con una caída neta aproximada del 1,3% desde el cierre del viernes anterior, reflejando sensibilidad a datos decepcionantes de ventas minoristas en EE.UU. y debilidad global del dólar. Aunque hoy cotiza alrededor de $3.662, el tipo de cambio se movió en un rango amplio, entre $3.652 y $3.702, mostrando un comportamiento inestable y reactivo a noticias externas. La jornada de hoy estabiliza parcialmente la tasa tras un pivote a mitad de semana, consolidando presiones bajistas leves, aunque el dólar acumula una caída anual de alrededor del 3,0% en lo que va de 2026.
¿Cuáles han sido sus principales variables? Los movimientos del dólar se explican por tres factores clave: primero, los datos de inflación PCE en Estados Unidos, con una tasa anual del 2,8% en diciembre de 2025, que llevaron a la Fed a mantener tasas en 3,5%-3,75%, agravado por ventas minoristas estancadas en 0,0% mensual y comentarios de Warsh sobre un nuevo acuerdo Fed-Tesoro que inquieta mercados; segundo, la dinámica interna en Colombia, donde la inflación subió al 5,35% en enero de 2026, persisten dudas fiscales con un déficit proyectado del 6,2%-7,5% para 2026, y el Banco de la República mantuvo tasas al 10,25% para contener presiones inflacionarias impulsadas por el alza salarial del 23,7%; y tercero, elementos técnicos como flujos equilibrados que amplificaron la volatilidad, influenciados por el rebote del COLCAP y el deshielo Trump-Petro.
¿Qué esperamos del dólar para los próximos días?
El escenario para los próximos días sugiere un movimiento lateral con sesgo bajista, condicionado al sentimiento global y datos locales. Si persiste la debilidad del dólar global y se moderan presiones inflacionarias en Colombia, el dólar podría perder más impulso, llevando al peso hacia $3.630–$3.650; no obstante, cualquier escalada en riesgos fiscales o un tono hawkish de Warsh en la Fed podría provocar rebotes a $3.680–$3.700. En resumen, anticipamos un mercado volátil, con oscilaciones en rangos definidos y alta sensibilidad a indicadores económicos externos e internos.