jueves, julio 23, 2026

Las costas colombianas ya no pueden protegerse con los criterios de hace 20 años, advierten expertos

La pérdida de costas en Colombia es una de las problemáticas más importantes, sobre todo en ciudades como Cartagena, Barranquilla, Santa Marta y Buenaventura. El problema es, que como lo señala Gonzalo Díaz, Technical Manager Colombia de Geobrugg, “si se sigue diseñado infraestructura portuaria o marítima, como estructuras rígidas de concreto, pensadas para resistir el oleaje, en lugar de disipar su energía, se seguirán invirtiendo recursos valiosos para el desarrollo de las regiones, en reparar daños".

Según proyecciones oficiales del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y con la Tercera Comunicación de Cambio Climático, Colombia podría perder entre 230 y 260 km² de costa hacia el año 2100, con impactos directos sobre ecosistemas, territorios e infraestructura costera.

Y es que las costas del mundo, y más en un escenario de cambio climático, viven hoy en constante cambio, debido a oleaje, corrientes y mareas, lluvias de gran duración, tormentas tropicales y ciclones. A esto se suma la tendencia cada vez más marcada, de construir proyectos urbanísticos más cerca de la línea de costa, lo que desequilibra la dinámica natural del litoral y acelera la erosión. 

Además, el ascenso del nivel del mar agrava el panorama. Para la costa Caribe, se ha estimado un aumento del orden de 3,8 mm/año, y de 1,2 a 2 mm/año en la costa Pacífica, un ritmo que, supera el promedio global. 

“El problema, es que, desde hace unos 20 años, no se ha variado el uso de soluciones a la erosión costera, donde espolones, enrocados, rompeolas y muros de protección, siguen siendo una solución activa, pero muchas veces carecen de monitoreo, mantenimiento o análisis de oleaje, y se piensan como soluciones rígidas en concreto, un material que no absorbe la energía que desarrolla un oleaje intenso. Por eso, se necesita pensar en soluciones flexibles, capaces de resistir esa fuerza de manera eficiente, pero que, además, sean más amigables con las especies circundantes y sostenibles en el tiempo.

Soluciones que lleguen a la raíz del problema
Durante los últimos años en Colombia, las protecciones costeras han implicado soluciones que requieren o trasladar inmensos bloques de piedra desde grandes distancias, ya que no se producen en las zonas costeras, o usar concreto. Esto significa impactos ambientales profundos. 

“Por eso, es necesario incorporar una regulación internacional que inste a los diseñadores y constructores a implementar soluciones efectivas, que cumplan con estándares globales y se pueda validar su eficacia. Además, se requiere que incorporen todas las variables, incluyendo el aumento del nivel del mar, asociada al cambio climático, pues muchas regiones no saben que estarán expuestas en un par de años a él, pero cuando llegue, el momento ya será tarde. E, incluso, implementar el monitoreo para que las soluciones sean más propositivas que reactivas”, comenta Díaz de Geobrugg.

A nivel internacional, en costas como las de Ritoque en Chile, hoy se implementan sistemas que combinan la resistencia y durabilidad del acero europeo (cuatro veces más resistente que el nacional), apostado en una malla rellenada con pequeñas piedras cercanas al mar, que disminuyen los impactos y costos asociados, y que permiten que los ecosistemas marinos vivan, respiren y se desarrollen, logrando, además, duraciones de la solución que alcanzan los 50 años, según el nivel de exposición.  

Este tipo de soluciones pueden reducir los costos acumulados en el ciclo de vida, hasta en un 23%, con una tasa de instalación de 100 m2 por semana, dependiendo de cuadrillas y condiciones de obra. Además, cuenta con marcado CE (Conformidad Europea) y Evaluación Técnica Europea (ETA), de acuerdo con el Reglamento Europeo de Productos de Construcción (CPR), con certificación de material bajo normas europeas EN, logrando eficiencias, no solo en el costo, sino también en tiempo de obra, mantenimiento y huella ambiental.

“Por eso, las soluciones que combinan ingeniería, con naturaleza son las más efectivas hoy para contener la erosión costera o rivera. Colombia necesita actualizarse y empezar a pensar, que la tecnología, tiene que llegar a sus costas, a su gente y al bienestar y futuro de las ciudades más bellas del mundo”, concluye el ingeniero de Geobrugg.